Hace ya mucho tiempo, los docentes han dejado de ser específica y solamente transmisores de conocimiento: hoy día, somos figuras en continuo aprendizaje que tenemos que evolucionar al ritmo de nuestros estudiantes. Hoy por hoy, debemos prestarnos al constante cambio de rol: escuchar al alumno, muchas veces colaborar con otras especialidades, inclusive colaborar con los padres en su rol, y ésta es solamente una pequeña parte de tantos desafíos al que tenemos que enfrentarnos como docentes de la actualidad o del futuro. Ésto, significa que: como docentes, a parte de tener que adaptar las metodologías de enseñanza, también nos enfrentamos al desafío de adquirir conocimientos, habilidades y actitudes que sirvan de ayuda al alumnado no solo en el aula, sino también en casa, en la vida social, en el entorno de ocio, y en muchos otros ámbitos. Todo esto, implica un constante cambio de rol al que debemos enfrentarnos y acceder con la mejor predisposición posible.